
“Yo no sé si hay alguna diferencia esencial entre la
poesía y la prosa. Salvo, bueno, según Stevenson lo que llamamos prosa es la
forma más difícil de la poesía. No hay literatura sin poesía, aun la
literatura, bueno, digamos, de los pieles rojas o los esquimales o de tribus
bárbaras; siempre hay poesía. Pero hay literaturas que no llegaron nunca a la
prosa. Por ejemplo, en la Universidad, en el cincuenta y cinco, empezamos a
estudiar inglés antiguo: anglosajón; y no tardé en descubrir que los sajones
habían escrito admirable poesía épica y elegíaca en anglosajón. Pero, en el curso
de los cinco siglos que dominaron a
Inglaterra, no escribieron una sola buena página en prosa. Es decir, la prosa
vendría a ser una forma tardía y compleja de la poesía. Ahora, mucha gente
piensa lo contrario; supone que la prosa es más fácil, pero eso está dicho por
personas que no tienen oído, que no se dan cuenta de que lo que llaman prosa es
meramente cacofónico, sí. Una explicación—que es la que da Stevenson—es ésta:
dice Stevenson que si uno ha logrado una unidad métrica, por ejemplo, digamos,
un verso endecasílabo, un verso octosílabo de los que escriben los payadores,
un verso alejandrino; si no un verso aliterado—eso correspondería a la poesía
germánica—; o un verso en el que cuentan las sílabas largas y breves: el hexámetro
de los griegos y de los romanos…uno tiene simplemente que repetir esa unidad y
ya tiene el poema, ¿no?, es decir, si usted tiene un endecasílabo, bueno, usted
logra trece más, y si están rimados como tienen que estar, ya tiene el soneto
hecho. En cambio, en la prosa, usted tiene que inventar continuamente
variaciones, y esas variaciones tienen que ser a la vez inesperadas y gratas.
Es decir, si usted ha escrito: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no
quiero acordarme”, eso no le da ningún medio para seguir, ya que usted no puede
repetir esa línea. En cambio, si usted escribe :”Corrientes, aguas puras cristalinas”,
luego, eso ya le da una unidad , y basta con repetirla ¿no?. Y en prosa usted tiene que cambiar las unidades, y esas
unidades tienen que ser inesperadas y al mismo tiempo gratas. Es decir, que la
prosa vendría a ser, como dije hace rato, la forma más difícil de la poesía.
Ahora, claro que las palabras poético y prosaico tienen otro sentido; se entiende
que lo prosaico es lo común, lo cotidiano, y que lo poético es lo
extraordinario, lo sensible. Pero, quizá sea un error, quizá, como he dicho en
otra ocasión, para un verdadero poeta todo momento sería poético, y nada sería prosaico
(en el sentido peyorativo de la palabra prosaico), que nada tiene que ver con
el arte de la prosa".
Texto tomado del libro: En Diálogo I
con Oswaldo Ferrari
Jorge Luis Borges